Mercado laboral · Análisis
Desempleo juvenil en Uruguay: el problema que los grandes números ocultan
Una tasa general baja puede esconder una crisis generacional si no abrís los microdatos.
La tasa de desempleo en Uruguay se ubicó en 7,2% en el promedio del primer semestre del año, según la Encuesta Continua de Hogares del INE. Un número que, en perspectiva histórica, es razonablemente bajo y que los informes oficiales presentan como señal de solidez del mercado laboral. Pero si filtrás esa misma encuesta por tramo de edad, la imagen cambia de forma radical. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el desempleo trepa al 21,4%. Uno de cada cinco jóvenes en edad y disposición de trabajar no encuentra empleo. Y eso sin contar la informalidad: según el mismo relevamiento, el 47% de los jóvenes ocupados no tiene aportes jubilatorios, lo que significa que trabajan pero fuera del sistema de seguridad social. ¿En qué sectores se concentra la exclusión? Comercio minorista y construcción tienen alta rotación y baja retención de trabajadores jóvenes. El sector tecnológico, que en teoría debería absorber fuerza de trabajo joven calificada, tiene una brecha de habilidades que ningún programa de capacitación ha cerrado todavía de forma sistemática. Lo que el número general no te dice es que el mercado laboral uruguayo funciona bien para quienes ya están adentro y mal para quienes intentan entrar. Esa asimetría tiene costos fiscales —menos aportes, más presión sobre el sistema de bienestar— y costos sociales que no aparecen en ningún índice oficial, pero que cualquier familia con hijos jóvenes conoce de primera mano.
