Macroeconomía · Análisis
Inflación en Uruguay: qué dice el IPC de julio y qué no te cuentan
El titular habla de desaceleración; los datos desglosados cuentan otra historia.
El INE publicó el IPC de julio con una variación mensual de 0,4%, la más baja en lo que va del año. Los medios titularon «la inflación baja» y técnicamente es correcto. Pero cuando abrís el desglose por divisiones del índice, la foto cambia. Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 0,9% en el mes, casi el doble del promedio general. Las tarifas de servicios regulados —agua, saneamiento, transporte urbano en Montevideo— acumulan un 6,3% en doce meses, por encima del índice general. ¿Cómo puede bajar la inflación si lo que más consumís sube más? La respuesta está en la ponderación de los rubros: el IPC es un promedio ponderado por gasto de los hogares, y los bienes durables importados —televisores, electrodomésticos, vehículos— bajaron de precio por la apreciación del peso uruguayo frente al dólar, tirando el índice hacia abajo. Eso es estadísticamente correcto y económicamente importante, pero no describe la experiencia de los hogares de ingresos medios y bajos, que destinan una proporción mayor de su presupuesto a alimentos y servicios públicos que a bienes durables. El dato técnico y la experiencia cotidiana divergen, y esa divergencia tiene un nombre: inflación diferencial según estructura de consumo. Entender esa brecha es el primer paso para leer correctamente cualquier comunicado oficial sobre precios.
